La gratitud es el solvente que diluye la queja. Generalmente es mucho más fácil quejarnos sobre la situación externa, lo que nos ha tocado vivir, sobre el trabajo que tenemos o lo que no tenemos, y eso sin duda nos trae energías bajas que nada nos ayudan a seguir adelante. Responsabilizar a los otros de todo lo que nos ocurre, no es la solución. Somos nosotros mismos los que hemos de decidir donde enfocarnos y a que queremos prestarle atención. Cuando estamos dentro de la queja y el victimismo, nos olvidamos de algo muy importante que es el agradecer. O estamos centrados en la queja o en el agradecer, no hay punto medio y depende de nosotros el elegir uno u otro.

Gratitud, presente, agradecimiento, meditación

El agradecimiento hace que seamos consciente de todo lo que tenemos aquí y ahora. Lo más importante que tenemos que agradecer es el estar vivos y poder leer estas frases en este momento. Muchas veces lo damos por hecho y solo nos acordamos cuando nos viene la enfermedad, cuando respirar se convierte en un lujo o caminar unos pasos es todo un reto. Antes de llegar a esas situaciones, sería conveniente y bueno para nuestro cuerpo y mente agradecer por todo, desde el momento que nos levantamos. Agradecer por andar, por respirar, por ver, por oir, por sentir, por oler, pero también por cosas que nos trae la vida y no siempre son agradables.

Desde este punto de vista, podemos preguntarnos para que nos trae la vida esta situación y acogerla con agradecimiento. Ahora es el momento de hacer ese cambio y agradecer a esa enfermedad/situación el haber venido para empujarnos a dar el cambio. En algunas ocasiones, han de venir situaciones más complejas para ponernos entre la espada y la pared y tomar una decisión más acorde con nuestro ser, con nuestra esencia.

El agradecer también nos conecta con el momento presente, con el aquí y ahora. En vez de estar pensando en el pasado en el futuro, nos une al presente, ya que la vida es continuo cambio, y por ello, damos gracias de lo que tenemos ahora y aquí, porque mañana no sabemos si será igual o no. Ser consciente de que todo cambia y todo pasa, también es muy interesante para darle el valor que se merece al momento presente y agradecer.

Un ejercicio que me gusta mucho es el sonreír de forma consciente durante uno, dos, tres días, una semana,… cuanto más mejor y cuando lo hagas, conecta con el agradecimiento de estar vivo. Es muy potente, y hace que el resto de los problemas sean relativos. No significan que no sean importantes, sino que hay que darle la importancia que tienen, ya que generalmente le solemos dar más peso de lo necesario y eso nos angustia, bloquea y limita. Así que ponlo en práctica y a ver cómo te sientes, como te enfrentas el día y a la vida. Te adelanto que resulta más complejo de lo que parece, porque ya hemos perdido esa capacidad de sonreír, pero como en esta vida es cuestión de práctica. Así que ya me contarás que te ha parecido y que beneficios te aporta conectarte con la gratitud.

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